La construcción de la Catedral y el Convento comenzó con el apoyo de Fray Francisco de Viana.
La Catedral fue construida por Fray Melchor de los Reyes a mediados del siglo XVI y fue reparada en varias ocasiones, entre ellas en 1741 y 1792.
Las intervenciones realizadas en 1792 fueron ejecutadas por el albañil Carlos Pacheco y el carpintero Manuel Sierro, dirigidos por el ingeniero Oscar Alonso Martínez Digueros.
En 1885 Fray Pedro de Avella realizó nuevas intervenciones debido al deterioro que presentaba. Entre 1917 y 1918 volvió a ser restaurada.